"A esa angustia tesonera, que te viene arrinconando, que es amarga y desespera vos, dale tango..."

Diego Schissi: “Reordenar la tradición rítmica”

Diálogo con el pianista y compositor, cuyo innovador quinteto festeja con una serie de conciertos una década cumplida con el tango.

Diego Schissi
Diego Schissi es pianista y compositor en su Quinteto.

En el limbo está Diego Schissi. A pesar de sus profundos estudios de jazz –vivió y estudió en Miami y ya en la Argentina formó parte del revelador Quinteto Urbano–, el músico afincado en la periferia de Buenos Aires, siempre supo que había algo que lo llamaba desde el centro de la ciudad. Una música que arrancó con un casette de Salgán y fluyó en el impacto de Piazzolla. Tomando al tango como punto de partida, entonces, Schissi formó un Quinteto y encontró un lenguaje propio.

Comenzó siendo un doble cuarteto, a partir de un proyecto llamado Tren, y luego se simplificó. Una música arrolladora, un tipo de vanguardia en un género que experimenta con la creación de una nueva generación. Un quinteto que está en la trinchera del bar Virasoro festejando sus diez años de vida.

La tímbrica del género deseado “Luego de la experiencia del Quinteto Urbano –dice Schissi– entré en crisis y no le encontraba la vuelta. Armaba grupos de tango y de jazz que duraban seis meses como mucho. Pero en uno de esos grupos estaba Juan Pablo (Navarro) y podríamos decir que funcionó como nexo para la creación del Quinteto. Me daba cuenta de que era alguien que podía tocar muy bien varios géneros, además de ser un gran instrumentista”, explica el pianista sobre el contrabajista histórico del Quinteto. En aquel contexto, la experiencia de Schissi había sido de estudio, instrumento y sesión. Faltaba la composición, algo para lo cual no iba a seguir los pasos de ninguna academia.

“Cuando escuchás la composición de Diego es un lenguaje particular, muy reconocible. Y esa es una de las cosas más difíciles que existen hoy en día: reconocer a alguien por su música. Cuando empecé a escuchar ese trabajo me di cuenta que había algo distinto”, explica Juan Pablo Navarro. Dice que ese descubrimiento lo acercó mucho más a Schissi. “Se generó un proyecto en común que para mí estaba buenísimo antes de arrancar. Estimo que para el Quinteto seguí estando por mi practicidad para tocar tanto tango como música clásica, entre otros géneros que siempre tratamos de incluir. El Quinteto es un proyecto artístico en el que los cinco estamos muy compenetrados y muy seguros, también, de la música que hacemos”, afirma el contrabajista.

En ese camino, la primera transformación de la búsqueda de un grupo ideal fue suprimir el doble cuarteto de Tren (salieron la percusión y los vientos), y sumar un bandoneón. Así se arrimaría a la tímbrica del género deseado. El instrumentista elegido fue Santiago Segret, que en ese momento tenía tan solo veinte años. La agrupación se completa con Ismael Grossman en guitarra y Guillermo Rubino en violín. El tango como horizonte, entonces, comenzó a construir un mensaje en la agrupación.

Así es que todas las grabaciones que han editado, por ejemplo, comienzan con la T: Tren (2008), Tongos (2010), Tipos y tipas (2012), Timba (2017) y Tanguera (2018). “Dentro de la confusión que puede presentar el proyecto, si vamos a estar indecisos, prefiero aclarar que es tango. El tango es el punto de partida y, a raíz de los últimos temas, diría que es el punto de llegada”, explica Schissi.

Definitivamente la formación de Quinteto es una fórmula inapelable de desarrollo para este género de tradición popular. El tango lo vivió en la disrupción con Astor Piazzolla y ahora con Agustín Guerrero y Schissi. “En mi turno era como un lugar de reaseguro, más allá de si es la agrupación ideal, si remite más a Piazzolla que al tango. Para mí era como encontrar el color del tango, me lo garantizaba. Eso sigue siendo importante. En un primer momento era todo descubrimiento y ahora, llegando a los 10 años, es ver cómo seguir encontrando posibilidades con los mismos timbres. El desafío cambió bastante”, explica el pianista mientras asegura que su última composición es un tango, “el primero que compongo en mi vida”, dice.

Su homenaje a Mariano Mores (Tanguera), la experiencia de interpretar a Piazzolla (se viene un disco sobre ese proyecto) y las nuevas composiciones (también habrá material para esta instancia) lo tienen a Schissi en el medio del fuego de la creación, un nuevo rumbo para el Quinteto.

T de trilogía inesperada La sonoridad y el mundo tímbrico que Schissi está queriendo dejar atrás está reflejada de manera orgánica, y hasta pensada como trilogía inesperada, en Tongos, Tipos y tipas y Timba. Composiciones instrumentales que se perfuman con el tango pero que desesperan en alternancias rítmicas, contrapuntos excitantes, melodías filosas y elementos de la música popular que salen y entran todo el tiempo. “Esos tres discos utilizan el mismo material compositivo, salen de la misma fuente. Lo cual puede ser bueno o no, pero les da un color que se va profundizando con el tiempo, por eso quizás Timba sea el más redondo. A partir de Timba sentí que tenía que hacer un cambio, no por nada han aparecido proyectos como el de Mores y también el de Piazzolla”, explica Schissi.

Las músicas actuales de Buenos Aires que parten paradigmas de géneros populares contienen elementos en común. Por citar algunos ejemplos: Aca Seca parte del folklore hacia el híbrido de la canción, Escalandrum parte del jazz pero se pasea en la mixtura de músicas cercanas y el Quinteto de Schissi parte del tango pero hay movimientos hasta de la música contemporánea. Allí, la mixtura de una misma generación de músicos están en contacto permanente. Ninguno de esos artistas duda en citar a Luis Alberto Spinetta, Egberto Gismonti, Yupanqui o Piazzolla a la hora de pensar sobre inspiración y enseñanzas.

La idea es la misma: músicos que no se encierran en el género del que nacen (o parten). “A Luis Alberto Spinetta le queda chico el rock. Funciona como elemento ético de la música”, dice Schissi. Y, en efecto, los contactos a veces llegan a disco. Hermanos (2014), el disco en vivo de Aca Seca con el Quinteto de Schissi sostiene, o mejora, la dialéctica de esta generación, de este momento de la música popular. “Por más que transitemos distintas músicas hay energías que, inevitablemente, tienen puntos de encuentro. Con Juan (Quintero), de aquella experiencia, nos quedaron ganas de componer un poco más en conjunto, como una música única entre los dos proyectos. Quizás sea causa de una segunda vuelta en un futuro”, sueña Schissi.

Cuando terminen la serie de shows que cerrarán los festejos de los diez años, el Quinteto se meterá al estudio. En cuatro días grabarán dos discos. Una dinámica que solo pueden lograr gracias a la actividad que le dan al vivo. Una metodología que su líder arrastra del jazz, un grupo comando con base en un bar estratégico. “Sí, lo aprendí en el Quinteto Urbano. Una banda se conforma y se define tocando. Tocando mucho”, advierte el pianista.

Ahí estarán, entonces, en Virasoro. Como siempre, como nunca. Ensayando en vivo “la música del futuro”, como suele afirmarlo Pipi Piazzolla (nieto de Astor y baterista de Escalandrum). Y festejando, también, una década de nueva música; agazapada en el limbo de Schissi.

Diego Schissi Quinteto
Lugar: Bar Virasoro (Guatemala 4328).
Fecha: 8, 15 y 21 de agosto a las 21:00 hs.

Fuente: Diario Clarín – 7 de agosto de 2019

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