"A esa angustia tesonera, que te viene arrinconando, que es amarga y desespera vos, dale tango..."

Evaristo Carriego, un poeta arrabalero

Su obra fue decisiva para la poesía porteñista posterior y las letras de tango.

Evaristo Carriego

Trasladada su familia a Buenos Aires, vivió en la calle Honduras N° 84 (hoy 3784), del barrio de Palermo. Desde muy joven frecuentó las tertulias literarias porteñas, en las que gravitaban Rubén Darío y Almafuerte.

Escribió en diversas publicaciones de la época, como La Protesta, Papel y Tinta, Caras y Caretas, y otras. En ellas dio a conocer también sus poesías y cuentos breves. Publicó su primer libro de poemas, Misas herejes, en 1908 y su restante obra poética fue publicada después de su muerte con el título La canción del barrio.

Carriego fue quien descubrió las posibilidades líricas del arrabal y de los arquetipos que constituirán su mitología personal y porteña, en la que destacan los guapos, los cafés, el barrio y los vecinos, con sus tristezas y sus alegrías, pintándonos toda una época, una geografía, un sentir humano. Obra que ha sido decisiva para la poesía porteñista posterior y para las letras de tango.

Murió a causa de una peritonitis apendicular, según consta en certificado firmado por el Dr. Pedro Galli. Tenía 29 años. Fue el «poeta del suburbio», el «poeta de los humildes», el «poeta de Palermo».

El 7 de mayo de 1975 se fundó la Asociación Amigos de la Casa de Evaristo Carriego, que presidió el pintor palermitano José María Mieravilla, a quien se debe, en gran parte, la conservación de dicha casa. Fue Presidente Honorario de esa entidad, a la que tuve el honor de pertenecer, el escritor Jorge Luis Borges.

Fuente: Luis Alposta – http://www.todotango.com/

Cerrar menú