La historia de “El bulín de la calle Ayacucho”

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Los versos de pertenecen a Celedonio Flores y la música a los hermanos José y Luis Servidio. Ha sido una obra de gran repercusión popular.

El bulín de la calle Ayacucho

Los hermanos firmaban en conjunto sin importar de quien era la mayor colaboración. Así hubo temas íntegramente compuestos por Luis como otros por José, pero cuando en su momento se le preguntó a José por “El bulín de la calle Ayacucho”, dijo que le pertenecía por completo.

Celedonio ya había escrito “Margot” y “Mano a mano” y, en el año 1923, le hizo llegar los versos de este nuevo tango a José Servidio que estaba actuando en el Café ABC, ubicado en la actual avenida Córdoba (entonces Rivera) y Scalabrini Ortiz (entonces Canning), demolido hace muy pocos años.

Refiriéndose al Negro Cele, José manifestó: «Nosotros éramos amigos desde la infancia, él vivía en la calle Velazco entre Malabia y Canning. Compuse la música en un par de días. El bulín realmente existió en la calle Ayacucho 1443, era una piecita en la que ni los ratones faltaban.

«Nos juntábamos todos los viernes e infaltables eran Juan Bautista Fulginiti, el cantor Francisco Martino, el que estuvo junto a Gardel. El cantor Paganini del dúo Paganini-Ciacia, Fernando Nunziata, por entonces haciendo el dúo Cicarelli-Nunziata, el flaco Solá, cantor, guitarrero y una garganta privilegiada para la caña y yo. Ciacia cocinaba siempre un pucherete. En el bulín había una sartén y una «morocha» (aquellas ollas grandes y castigadas por tanto uso). El dueño era Julio Korn, que se lo prestó a Celedonio. Allí se tomaba mate y se charlaba mucho. Ahora, todo acabó cuando el negro Cele se puso de novio a fines de 1921».

Pero este tango guarda algunos misterios. En una nota que escribió Roberto Selles para el diario Crónica, pone en duda la autoría de los Servidio y, al final de la misma, dice textualmente: «Según nos narraba Arturo Bernardo, la letra estuvo destinada, en principio, a su hermana Paquita Bernardo. Parece que, al no llegar ésta a musicalizarla, Flores la entregó a José Martínez, que, de acuerdo con lo que nos aseguró Luis Adolfo Sierra, fue el verdadero compositor y luego obsequió la melodía a los hermanos Servidio».

El tango fue editado por un maestro de escuela apellidado Lamy, que tenía imprenta en la calle Paraguay 4366. Y nació a la fama en el Teatro Soleil interpretado por el dúo Todarelli-Mandarino (Luis) acompañados por el entonces guitarrista Humberto Canataro.

Pese a las muchas grabaciones que tuvo y a la forma que fue recibido, a los Servidio no les reportó una importante suma de ingresos. La primicia en el disco le correspondió a Carlos Gardel, que lo registró en Odeon de Barcelona en 1925 —acompañado por José Ricardo— y, al año siguiente, en Buenos Aires —con las guitarras de Guillermo Barbieri y Ricardo.

Francisco Lomuto, en 1925, lo graba solamente instrumental. Más adelante, en junio de 1941 lo registra Aníbal Troilo con Francisco Fiorentino. Luego, Fiorentino con José Basso en 1949. Otra vez Troilo, ahora con Roberto Goyeneche en 1971 y entre otros más, Edmundo Rivero.

Juan Bautista Fulginiti, uno de sus conspicuos visitantes, nació en Génova, Italia, el 16 de junio de 1895. A los 20 años ya se inclinó por la payada y dedicó su canto a la temática social. Formó parte de un trío junto a Luis Acosta García y Estela, la esposa de este último, se llamaron Los Últimos Gauchos. Falleció en Buenos Aires, el 2 de diciembre de 1951. Fue autor del tango “Llorando la carta”.

Francisco Martino, nació en Buenos Aires, el 6 de mayo de 1884 y murió el 25 de mayo de 1938. Cantor y guitarrero, fue el primero en hacer dúo con Gardel. Razzano ya estaba pero para esa gira faltó por enfermedad. Actuaron en diversos pueblos hasta llegar a La Pampa. Prolífico autor, Gardel le grabó 11 temas.

Fernando Nunziata, otro de los asiduos concurrentes al bulín, recorrió cantando los principales locales de la época y también se mostró en compañías teatrales de primera línea como la de Pablo Podestá, Muiño-Alippi, Enrique de Rosas, Arata-Simari y otras. También se enroló en circos y con uno de ellos llegó hasta la provincia de Corrientes, era 1914, y allí se encontró con Juan Carlos Marambio Catán, con quien salió de gira llegando hasta Asunción del Paraguay. Su verdadero apellido era Nunciato. Nació en Italia en 1892 y falleció en la provincia de Córdoba, el 29 de junio de 1926. Su voz quedó registrada en una importante cantidad de placas.

Con respecto a Luis Mandarino, nació en la zona del Abasto. Tuvo unos años de trabajo en salas de la Capital, hasta que ya reunido con Todarelli resolvieron probar suerte en París, así fue que casi todos sus registros discográficos fueron realizados en Francia y también, España y Alemania. Fue compositor y sus piezas fueron llevadas al disco por orquestas de primera línea.

Fuente: todotango.com