"No pensar ni equivocado... ¡Para qué, si igual se vive!"

La vida triste de Ada Falcón, “la emperatriz del tango” que no pudo superar el desamor

Fue la musa del maestro Francisco Canaro, con quien tuvo una relación amorosa y secreta. En la cima del éxito, la cantante abandonó todo para recluirse en un convento de Córdoba hasta su muerte. Las hipótesis de su autoexilio.

Ada Falcón

Por Fernanda Jara

Foto: Retrato llevado a color de Ada Falcone.

Sus ojos verdes dejaron de ver este mundo el 4 de enero de 2002 en el interior de un asilo religioso. Fue justamente la religión la actividad en la que Ada Falcón se recluyó en 1942 cuando decidió abandonar la música y su vida de lujos. Fue franciscana y dijo haber sentido a Dios y que por eso desapareció de la vida pública cuando más se la requería. Murió a los 96 años de causas naturales, en Córdoba.

Su vida fue misteriosa y vivió en la época en que lo personal quedaba allí. Las versiones sobre los motivos por los que se alejó de la fama vinculan a Francisco Canaro como responsable, con quien compartía algo más que trabajo. Se cree que la relación que mantenían la dañó tanto que tras ponerle ella misma fin, su única opción fue la reclusión, primero en su casa de Palermo, luego en la religión, al punto de dedicarse de lleno a ella y recluirse en un convento junto a su madre.

Ante los ojos ajenos lo tuvo todo: la fama y el dinero que la igualaban a las estrellas estadounidenses del momento, era respetada y se impuso a fuerza de talento en un mundo ganado por hombres.

Había arrancado su carrera el 15 de julio de 1925 cuando grabó su primer disco acompañada por la orquesta del maestro Osvaldo Fresedo para el sello Víctor, tras lo que se convirtió en una de las precursoras que entre 1923 y 1930 pusieron voz de mujer a la música que parecía colonizada por hombres. Ya estaban en escena Azucena Maizani y Rosita Quiroga, que debutaron en discos en 1923. En 1927 se sumaron a la ola femenina Mercedes Simone y Tita Merello, en 1927, y Tania llegó en 1930.

Su carrera fue breve pero grandiosa: grabó tres películas, de las que protagonizó una, y para mediados de la década de 1930 era una de las cancionistas más importantes del tango. El público la admiraba por su poder de interpretación, tan suya y tan sentida; pese a que era reacia al contacto con la gente, la amaban.

En 1933, Canaro, director de orquesta con la que trabajó hasta su retiro, le dedicó el vals Yo no sé qué me han hecho tus ojos. Junto al director vive el apogeo de su carrera y gana buen dinero. Pero en 1942 decidió dejarlo todo y junto a su madre, quien a los 5 años impulsó su carrera, se muda de Buenos Aires.

La carrera artística de Ada Falcón: fama y soledad

Aída Elsa Ada Falcone nació el 17 de agosto de 1905 en una estancia del partido de Ituzaingó y fue la hija menor de Cornelia Boesio, quien estaba casada con Domingo Falcone y tuvo un romance con Miguel Nazar Anchorena, un estanciero tucumano que murió en Francia sin conocer a su hija.

Cuenta su biografía que cuando apenas tenía 4 años le dijo a su madre que quería cantar, deseo que la mujer alentó: debutó como “La joyita argentina” en la Sociedad de San Vicente de Paul donde apareció con el apellido “Falcón”, por pedido de su madre.

En 1919, con 14 años, participó de la película muda El festín de los caranchosde la cual no quedaron huellasSu carrera artística estaba en constante ascenso y le impedía ir a la escuela, por lo que recibía clases en su casa.

Hasta el 15 de julio de 1925 alternaba las varietés con cuadros de revistas. Aquel día comenzó su trabajo en la sala de grabación de RCA Victor junto a la orquesta de Osvaldo Fresedo. Así se convirtió en la tercera mujer argentina en grabar un disco de tango.

En 1929 grabó 14 temas para el sello Odeón con el pianista Enrique Delfino y el guitarrista Manuel Parada.

El 24 de julio de ese año comenzó su relación laboral con Francisco Canaro y su orquesta. Grabaron La morocha y siguieron otros 180 encuentros: grababan a razón de quince discos por mes. En esos meses debutó en Radio Cultura, Stentor, Splendid, Argentina, Prieto, Belgrano y El Mundo. Ada estaba en la cima de su carrera.

Para 1934 el cine era sonoro y retornó a la pantalla grande de la mano del director  Eduardo Morera que la hizo protagonista de Ídolos de la radio junto a Ignacio Corsini yTita Merello. Allí cantó Yo no sé qué me han hecho tus ojos, vals que le dedicó Canaro. Por entonces los ojos verdes de Ada deslumbraban a todos los que la miraban. “¡Qué ojos! Usted no se imagina lo que era yo. Bastaba con mirarme los hoyitos de las mejillas, los dientes, las piernas. Decía Discépolo de mí: ‘Es tan divina, que hace mal mirarla'”, dijo al diario Clarín en 1992.

En 1935 alcanzó su período de esplendor y decidió no hacer más presentaciones en público, por lo que Radio El Mundo —donde tocaban en vivo las mejores orquestas— dejó a su disposición una pequeña sala. Cuentan que no quería tener contacto con el público que llenaba la sala mayor.​ Se dice que sus aires de diva de Hollywood la llevaron a la excentricidad y que hacía cosas como subirse a su descapotable rojo y correr desde Palermo hasta Vicente López para que el viento le secara su cabello.

El 28 de septiembre de 1938 dio por finalizada la relación laboral con Francisco Canaro y sus actuaciones comenzaban a ser cada vez más esporádicas. Un año después cantó detrás de un cortinado que la escondió hasta de sus propios músicos. En 1942, grabó su último disco con el tango Corazón encadenado y el vals Viviré con tu recuerdo, de Canaro e Ivo Pelay.

Su relación con Francisco Canaro: el amor y la desilusión 

Se sospecha que la decisión de Falcón de vivir recluida por 60 años está vinculada a su relación con Canaro, con quien habrían sido compañeros de orquesta y amantes por 10 años mientras él estaba casado con una francesa.

Se habían conocido el 24 de julio de 1929 cuando Ada grabó el estribillo del tango La morocha. Él era músico, compositor y director de la orquesta a la que la joven Falcón se integraba. Aparentemente el impacto entre ambos fue inmediato y demasiado fuerte.

Los motivos que llevaron a Ada a alejarse de Canaro no son claros, pero un músico de la orquesta y biógrafo del director contaba entonces dos versiones: Ada le insistía a Canaro que se separase de su esposa para casarse con ella, cosa que él habría aceptado, pero que no hizo porque supo que la francesa debía quedarse con la mitad de su fortuna.

La otra versión cuenta que mientras los amantes descansaban de una presentación y Ada estaba sentada sobre las faldas de Canaro entró la francesa a la habitación, sacó un arma de su cartera y atentó contra la vida de la cancionista que salió corriendo.

Otras versiones aseguran que Adhelma, su hermana mayor, y Canaro habían tenido una relación íntima y que al enterarse de eso Ada nunca más volvió a hablarles.

Los últimos años de Ada Falcón

En una de las pocas y excepcionales entrevistas logradas en 1982, Falcón dijo: “En plena juventud tuve riquezas y belleza, tuve una visión maravillosa del Señor y no vacilé un instante en dejarlo todo y recluirme en las sierras con mamita, en un convento franciscano, y vivir con humildad. Desde que nací, dormí junto a mi madre, y su muerte me destrozó”. La madre de Ada murió en 1977 con más de 90 años y tras su perdida la cantante se recluyó en una casa de retiro en carácter de tercera franciscana.

Su retiro en la década del 40 sorprendió al ambiente. Vivía en una casona de lujo de pleno Palermo, tenía dos coches de alta gama y todo lo vendió repartiendo gran parte de sus ganancia entre algunos de sus conocidos. Se mudó con su madre a una casa simple en Salsipuedes, en medio de las sierras de Córdoba.​

Estuvo allí hasta 1989 y regresó a Buenos Aires donde acusó a la discográfica Odeón de no querer reeditar sus discos (se supo que ella misma negó esos derechos) y señaló a su hermana Adhelma de cantar en lugares pequeños haciéndose pasar por ella y firmando autógrafos con su nombre.

Adhelma, dos años mayor, también cantaba pero nunca logró tener la fama de Ada y dejaron de tener contacto el mismo año que se retiró. En ese reportaje al que accedió tras años de silencio dijo sobre ella: “Durante treinta años cobró otra persona todos mis derechos; fue una venganza de una persona muy poderosa que ya murió, que me dijo que me iba a hacer morir de hambre”. Se cree que el poderoso al que se refería era Canaro quien falleció el 14 de diciembre de 1964.

Cuando los años comenzaron a pesarle decidió recluirse en el hogar de ancianos de las hermanas de San Camilo, ubicado en la localidad de Molinari, cerca de Cosquín.​

La ultima entrevista de Ada Falcón

Poco antes de morir accedió nuevamente a una entrevista para el galardonado documental sobre su vida Yo no sé qué me han hecho tus ojos, de Sergio Wolf y Lorena Muñoz, donde detrás de unos lentes de vidrios gruesos y con el cabello oculto por una red negra se la ve de perfil viéndose a si misma.

El documental logró su última imagen después de 60 años: termina con el rostro de una mujer anciana, un poco perdida entre sus recuerdos y la enfermedad que la aquejaba. Wolf le indaga cuál fue su gran amor, en clara referencia Canaro. “No recuerdo”, respondió casi entre sollozos.

El documentalista la hace mirar una película donde ella actúa y la hace escuchar sus grabaciones. Apenas se reconoce. Mira las imágenes y se refiere a la joven que ve en tercera persona: “¡Pobre Ada!… “Pobre  Canaro!”, repetía como si fueran la misma persona. Ese invaluable material ​recibió un premio Cóndor de Plata, un premio Clarín, dos reconocimientos del Festival de Cine de La Habana y otro de BAFICI como Mejor Documental en 2004

La casa que habitara en Salsipuedes, ha sido reciclada y convertida en museo privado en el año 2013, conocido como Casona & Museo La Joyita, en el cual se conservan mobiliario, obras de arte y recuerdos de la cantante.

Ada Falcón murió de causas naturales a los 96 años en el hogar de ancianos de la congregación de San Camilo, en la localidad de Molinari, a 5 kilómetros de Cosquín. Sus restos fueron trasladados a Buenos Aires, donde fueron inhumados en el panteón de SADAIC en el cementerio de la Chacarita,​ a metros de Canaro.

Fuente: Diario Infobae – 4 de enero de 2019

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