La vigencia de la voz más maleva del tango

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Chiqui Pereyra dice que el Estado debe apoyar a la música que identifica al país en el mundo. “El último café”, “Tinta roja” y “Siga el corso” fueron algunos de los clásicos de su show.

Chiqui Pereyra
Ricardo «Chiqui» Pereyra, una voz del tango malevo. (Foto: Cristian Fuertes)

Barítono bajo, se define Ricardo «Chiqui» Pereyra. Su voz es una marca registrada en el tango. Las canciones más reas -las del bajofondo- son infaltables en su repertorio. «Siga el corso» es quizás su versión emblema en ese estilo.

«Tengo asistencia perfecta», dice Pereyra sobre su presencia continua y de larga data en Espacio Clarín, donde dio un nuevo show, en el que cantó «El último café», «Tinta roja» y, por supuesto, «Siga el corso».

El cantor, nacido en Río Negro, habló de la necesidad de apoyar al tango para que vuelva a sus épocas de esplendor. «Grandes valores del tango terminó en 1991. Desde ese momento, se buscó otras formas de dar a conocer el tango, un género que necesita algunos cambios. Necesitamos que nos den un lugar; me refiero al tango y al folclore. ¿Sabés por qué no nos quieren llevar a los festivales? Dicen que la gente se aburre y que hacemos una música para gente grande. Pero resulta que uno sale al mundo y cuando menciona Argentina, todos dicen Messi, Maradona y tango», argumentó.

Pereyra reclama un espacio en los festivales argentinos, a través de los organismos de Cultura de la Nación. «Nos dicen que no llevamos multitudes, pero los cantores, músicos y bailarines dan la vuelta al mundo con el sello del tango. Lamentablemente, muchos encuentros están entregados a las empresas».

«Chiqui» sigue llevando su voz y sus tangos reos por los escenarios del país. Aunque siempre lleva nuevo material para cantar, el público le sigue pidiendo los clásicos. «Siempre quieren escuchar ‘Qué me van a hablar de amor’ y otros tantos. Yo estoy feliz de complacerlos porque significa que se identifican con esas obras».

El cantante se ríe de algunas ironías del destino. Cuando comenzó, cantaba folclore en una época de boom del género en los ‘60. Fue elegido para formar parte del staff de «Grandes valores del tango». «Llevo 42 años de profesión y todavía me sigo sorprendiendo por lo azaroso de mi carrera. Tenía la inconsciencia de la juventud».

Fuente: Diario Clarín – 10 de enero de 2019