"A esa angustia tesonera, que te viene arrinconando, que es amarga y desespera vos, dale tango..."

Tango, que me hiciste mal

El Movimiento Feminista del Tango está cambiando las reglas del género. Algunos objetivos: orquestas mixtas, letras sin misoginia y bailes sin tacos.

Tango que me hiciste mal

Por Cecilia González

La orquesta, que toca en vivo, está formada sólo por hombres. El repertorio tanguero puede ser muy romántico, pero también incluir clásicos en los que “fajan” a la mujer, la llaman “zorra”, le dan “bifes” o, de plano, puñaladas. Mientas suena la música, las mujeres, vestidas con tacos altos, esmerados maquillaje y peinado, esperan sentadas y con (mucha) paciencia a que un hombre las saque a bailar.

Está prohibido que ellas tomen la iniciativa. Muchas veces, ellas están sentadas de un lado del salón, y ellos, del otro. Como hay que pagar “derecho de piso”, es posible que pasen meses antes de que alguien las convoque a la pista con un cabeceo discreto, imperceptible para las no entrenadas.

Es frecuente que el hombre que las saca sea un desconocido que, durante la pieza, las corrija. O las apriete de más. Pero casi nunca hay denuncias o quejas formales con los organizadores de las milongas porque “así es el tango”. Y si las minas se quejan, pueden hacerse fama de “jodidas” o “exageradas” y ser excluidas del circuito.

Son escenas típicas de una milonga porteña.

Escenas que agotaron a mujeres rebeldes que ya formaron el primer Movimiento Feminista del Tango (MFT). Músicas, cantantes, compositoras, bailarinas profesionales, docentes de tango y milongueras que apuestan por cambiar el formato del baile más popular del Río de la Plata.

La meta es que haya orquestas mixtas o de mujeres y que dejen de sonar tangos con letras machistas; que los hombres y mujeres se sienten en donde quieran y se saquen mutuamente a bailar; que bailen indistintamente personas de diferentes o del mismo género y que no sea obligatorio para nadie vestirse de gala ni usar tacos.

“Queremos que las milongas sean espacios más amigables, que nos sintamos más cómodas para disfrutar sin presiones”, dice la socióloga Ana Celis, una especialista en violencia de género que se sorprendió cuando comenzó a bailar hace cuatro años y descubrió los micromachismos que abundan y son justificados en el universo tanguero.

“Me fue muy difícil incorporarme, era muy resistente a ‘entregarme’ a bailar. Me molestaba que insistieran en que debía obedecer al hombre. O tener que poner ‘cara de linda’ para que me sacaran a bailar, cumplir con el estereotipo. Me resulta insoportable sólo pensarlo”, explica Celis la tarde del 8 de marzo en la esquina de Callao y Rivadavia, mientras comienza a concentrarse la muchedumbre femenina que realiza el Paro Internacional de Mujeres.

El MFT marcha en su propia columna. Una de las integrantes es Maite Dobarro, cantante y docente de tango. Cuenta que este grupo nació hace apenas un año, “por la necesidad de un montón de mujeres y algunas disidencias del tango para discutir cómo afecta al machismo este ambiente, lo fuerte que nos pega”.

Con el rostro cubierto de purpurina verde, mismo color del pañuelo que tiene amarrado a la muñeca, Dobarro advierte que las campañas feministas en el tango se están fortaleciendo al amparo de la revolución feminista que recorre el mundo y el país, y que tuvo un auge particular el año pasado con el debate sobre la legalización del aborto.

“Estamos tratando de intervenir en las milongas con una mirada que abarca los espacios queer, en donde también están presentes un montón de compañeres oprimides que sufren igual que las mujeres las violencias machistas tanto en el aprendizaje de la danza como en las milongas.

Una de las principales formas tiene que ver con la representación que se hace del tango a nivel mundial, en donde se muestra a un varón, un macho poderoso que imprime su presencia sobre una mujer delicada, sujeta a lo que él decida. Hay una estética binaria, de poder. Ya no es posible tolerar ciertos códigos, como que la mujer se quede sentada en la milonga a esperar a que el varón la invite a bailar, o que en los espacios en la música siempre se dé prioridad laboral a orquestas masculinas”, señala.

Como lo demuestra Dobarro, el lenguaje inclusivo ya está instalado y es de uso común en el MFT. Así queda también de manifiesto en el Primer Festival de Tango Feminista realizado el 9 y 10 de marzo en el Centro Cultural Oliverio Girondo, en Villa Crespo, y en el Galpón B, de San Cristóbal. Lo bautizaron: “Hembra”.

El programa, diseñado principalmente para que las músicas ocupen escenarios y difundan su obra, incluye clases de tango en donde las maestras, rodeadas de decenas de alumnas, promueven el “no rol” o el intercambio de roles mientras se baila, es decir que, contrario a una de las principales reglas del tango tradicional, las dos personas que forman una pareja pueden tomar la iniciativa de los movimientos.

El “hombre” ya no manda. No hay que “obedecerlo”. Parejas de mujeres con mujeres bailan entre sí, rozan sus brazos, dan giros, sonríen. Desde una pared las mira Osvaldo Pugliese. Es un amplio retrato del legendario compositor que luce el pañuelo verde atado al cuello. Ya lo sumaron a la lucha.

Una de las organizadoras de “Hembra” es Delfina Daverio, cantante y compositora que explica que el objetivo del Festival es abrir espacios para que las mujeres puedan difundir y promover sus producciones artísticas. Celebra que los tangos con letras feministas se estén consolidando, como lo prueba una canción de su autoría llamada “Machote”:

No me cabeces para sacarme a bailar / que si yo quiero bailar / te voy a ir a buscar…

Mientras el Centro Cultural Oliverio Girondo comienza a llenarse de público, en un 90% femenino, Daverio reconoce que hay un sector tradicional que mira con desconfianza el ímpetu feminista en el tango, que rechaza los cambios de formatos en las milongas y en los vínculos en el baile, y la incorporación de más mujeres en las programaciones musicales. Pero confía en que esa resistencia tendrá que diluirse con el paso del tiempo.

De los micromachismos tangueros sabe mucho Anahí Pérez Pavez, periodista y escritora que está trabajando en una investigación académica sobre las violencias de género en el ambiente. “Vas a bailar y te topas con hombres que se ponen en el lugar de maestro, sin serlo; te lastiman el cuerpo, no respetan tu estilo, tus movimientos, y no hay margen para quejarse.

Están los que te dicen que bailas tan bien que sos ‘una Ferrari’ o que tenés “conexión hidráulica”, o les profesores que en las clases de baile dicen que los varones tienen que mover a las mujeres como si fuéramos una mesa, una silla, un mueble. Nos comparan con objetos”, detalla. El feminismo, dice, se irá imponiendo en el circuito tanguero gracias, también, al antecedente de la lucha que realizaron los organizadores de las milongas queer: “sentaron un precedente importante en la apertura del baile, rompieron los moldes, las feministas no podemos olvidar eso”.

Los cambios avanzan, como hizo Amancay Sal, productora de milongas y DJ. Hace cuatro años comenzó a manejar una milonga en La Boca, pero en 2018, cuando se incorporó al MFT y comenzó a reflexionar sobre la manera en que se replicaban relaciones de poder en el ambiente, cambió el formato. Hoy ya no pone ningún tango con letras que discriminen o insulten a las mujeres. El 80% de la programación es de artistas o compositoras femeninas.

Si el público pide clásicos, pone melodías instrumentales de Carlos Di Sarli o Juan D’Arienzo. Las mujeres pueden sacar a bailar a los hombres o bailar entre ellas o entre ellos. No hay lugares divididos por género. Las tandas no se tienen que bailar completas, o sea que ninguna persona está obligada a bailar tres o cuatro tangos seguidos con otra si no se siente cómodo. Llevar tacones no es requisito obligatorio.

“El objetivo es cambiar la cultura, las costumbres, dejar atrás la imagen y las prácticas patriarcales del tango”, explica.

Y parece que lo están logrando.

CECILIA GONZÁLEZ

Nació en Ciudad de México en 1971. Trabaja como periodista y corresponsal de agencias internacionales y publicó libros como “Todo lo que necesitás saber sobre narcotráfico” y “Narcosur”. En Twitter es @ceciazul.

Fuente: http://laagenda.buenosaires.gob.ar – 17 de abril de 2019

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