La Coreógrafa Que Reinventa el Tango con Danza Contemporánea
Buenos Aires, donde el tango late en cada esquina, es escenario de una transformación que dialoga entre tradición y vanguardia. Una nueva generación de coreógrafos ha comenzado a explorar el lenguaje del abrazo y la cadencia del 2x4 para llevarlo a escenarios contemporáneos. Este cruce no es una moda pasajera, sino una búsqueda que resignifica los códigos del movimiento.
Conversamos con una de las voces más singulares de esta escena: una coreógrafa que lleva años investigando cómo la técnica contemporánea puede enriquecer la poética del tango sin traicionar su esencia. Su trabajo, reconocido internacionalmente, integra caída, suspensión y contacto desde una mirada actual.
Para quienes se mueven en la escena del tango porteño, su nombre ya es una referencia ineludible. Sus talleres y performances despiertan el interés tanto de bailarines formados en la milonga como de artistas del teatro físico y la danza moderna. A través de sus palabras se dibuja un mapa de la coreografía actual con sus búsquedas estéticas y su enorme capacidad de diálogo.
Los Inicios de una Búsqueda Artística
La entrevistada reconoce que su acercamiento al tango no ocurrió en una academia tradicional. Creció formándose en danza contemporánea y, paralelamente, descubrió la lógica del abrazo y la improvisación como espectadora de las milongas porteñas. Esa doble pertenencia la llevó a preguntarse qué sucedería si el trabajo de piso, la caída y la suspensión pudieran cruzarse con el ritmo del tango.
Sus primeras creaciones nacieron en pequeños espacios independientes, donde la falta de recursos se transformó en motor creativo. Trabajó con bailarines provenientes del tango y de la danza moderna, y les propuso ejercicios donde el ocho se desdibujaba en una espiral lenta. Esas obras iniciales le enseñaron que el espectador acepta la fusión cuando la propuesta tiene coherencia interna.
El punto de inflexión llegó cuando presentó una pieza en un pequeño ciclo de teatro independiente. La obra mezclaba fragmentos de tango canyengue con frases coreográficas contemporáneas. La reacción fue reveladora: los espectadores vinculados al tango reconocieron gestos de su tradición, y los formados en contemporáneo identificaron estructuras del tango traducidas a otro lenguaje.
El Lenguaje del Cuerpo entre Dos Tradiciones
Para la coreógrafa, la fusión no consiste en sumar movimientos de dos universos, sino en encontrar un vocabulario común. Trabaja con la idea de que el tango ya tiene elementos que dialogan con la danza contemporánea: el peso, el contacto, la pausa, la escucha del otro. Lo que hace es llevar esos elementos al primer plano y combinarlos con herramientas del trabajo de piso y del contact improvisation.
Explica que la musicalidad del tango es una materia prima inagotable. Las formas rítmicas del vals, la milonga y el tango-canción ofrecen texturas que una estructura contemporánea puede absorber. En sus obras suele sustituir los clisés del fraseo musical por desarrollos temporales extensos, donde una nota de bandoneón puede sostenerse durante una frase coreográfica completa. Ese estiramiento del tiempo produce una percepción nueva del tango.
Otro eje central es el trabajo con la respiración y la columna. El tango trabaja con la postura erguida, mientras que la danza contemporánea explora la curvatura y la liberación del peso. La coreógrafa busca un punto intermedio: un cuerpo que pueda sostenerse con elegancia en el abrazo y, a la vez, soltarse hacia el suelo o lanzarse hacia el espacio.
Escenas, Festivales y Circuitos de Creación
La artista despliega su trabajo en múltiples frentes: la sala teatral, el festival al aire libre y la milonga. En la sala puede trabajar con escenografía, iluminación y dramaturgia; en el festival, la propuesta debe dialogar con el espacio público y el azar; en la pista, el desafío es integrar a bailarines no siempre formados en contemporánea y proponer capas coreográficas que respeten su libertad.
En el circuito internacional, sus piezas han pasado por escenarios de América Latina y Europa. La cobertura reciente del festival de tango porteño incluyó una mención a su última creación, donde trabajó con un elenco interdisciplinario integrado por bailarines, músicos en vivo y performers visuales. Esa convergencia refleja la vocación expansiva del tango en el siglo XXI.
Su propuesta dialoga con públicos diversos: desde programadores de sala hasta organizadores comunitarios, pasando por directores de festivales independientes. Esa versatilidad, sostiene, es una herencia directa del carácter popular del tango y una de las claves de su vigencia en la cartelera actual.
La Mirada sobre la Tradición y la Innovación
Cuando se le pregunta por la relación con los maestros del tango, la coreógrafa es respetuosa y crítica a la vez. Reconoce la deuda con quienes construyeron el lenguaje del tango y señala que todo lenguaje vivo se transforma. Innovar no significa traicionar, sino actualizar. El tango nació como una música de fusión, de inmigración y de mestizaje, y en ese origen está la clave de su capacidad para seguir dialogando con otras disciplinas.
Considera importante que la formación incluya el estudio riguroso de las formas tradicionales antes de cualquier experimentación. En sus talleres, los bailarines primero trabajan caminatas, ochos y giros en su forma canónica, y solo después se les invita a explorar variantes contemporáneas. Sin técnica previa, sostiene, cualquier cruce se vuelve superficial y termina reforzando el folklore más que el arte vivo.
Otro tema recurrente es el lugar del cuerpo en el tango actual. La coreógrafa observa que muchas propuestas siguen reforzando estereotipos visuales heredados, y propone una mirada más amplia sobre la diversidad de cuerpos, edades y procedencias. Para ella, la innovación más relevante es la que amplía la comunidad de quienes se sienten invitados a bailar, y por eso sus proyectos suelen cruzar la frontera de las milongas para ir tradicionales hacia formatos comunitarios abiertos.
Proyectos, Formación y Futuro
En lo inmediato, la coreógrafa prepara el estreno de una obra de mediano formato en una sala independiente de Buenos Aires, con posterior gira por festivales regionales. El proyecto, con un elenco de seis bailarines y un trío de músicos en vivo, explora la idea de la espera tomando como punto de partida la poética del vals criollo. Es una de las piezas más ambiciosas de su carrera, donde confluyen sus intereses de investigación.
En paralelo coordina un programa de formación destinado a bailarines con experiencia previa. El programa se complementa con clases abiertas y laboratorios de improvisación. La metodología combina entrenamiento físico, lectura musical y composición, pensada para que cada participante pueda desarrollar su propia voz dentro del cruce de lenguajes.
Para seguir de cerca su investigación, recomienda la cobertura crítica que realiza la revista LAR Magazine, con entrevistas, reseñas y dossiers sobre tango y danza contemporánea. También sugiere visitar el sitio de Daletango para mantenerse al día con la cartelera, las milongas y los festivales. El futuro del tango se escribe con cada cuerpo que se anima a reinventar el abrazo.
| Aspecto | Tango tradicional | Fusión con danza contemporánea |
|---|---|---|
| Eje corporal | Vertical y postura erguida | Vertical, curvatura y trabajo de piso |
| Relación con el tiempo | Fraseo rítmico marcado | Estiramiento temporal y pausas |
| Espacio de presentación | Salón de milonga y escenarios clásicos | Sala teatral, festivales y espacio público |
| Tipo de formación | Maestro, pista y academia | Entrenamiento contemporáneo y tango |
| Relación con la música | Improvisación dentro del código | Composición coreográfica y escucha expandida |
| Código de abrazo | Canónico con variaciones | Referencia flexible de uso expresivo |
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