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Juan Pibe García: el bandoneón de la nueva generación tanguera

El tango vive en Buenos Aires una etapa de transformación silenciosa pero profunda. Mientras las milongas tradicionales conservan su público fiel, una camada de músicos jóvenes propone nuevos caminos sonoros sin abandonar la raíz porteña. El bandoneón, esa caja de teclas que define la melancolía rioplatense, vuelve a sonar con timbres frescos, herederos de Mores y de Piazzolla pero con voz propia.

Juan "Pibe" García pertenece a esa generación que aprendió a tocar entre videoclases, grabaciones históricas y veredas del Once. A los veintiocho años se ha ganado un lugar en escenarios porteños, festivales del conurbano y giras por Europa. Su apodo remite a su infancia en Boedo, donde su abuelo lo llevaba a escuchar orquestas típicas en los clubes barriales.

En esta conversación con Daletango, el músico repasa su recorrido, habla de sus maestros y de los proyectos que lo mantienen ocupado. La charla recorre escenarios, discos, colegas y también preocupaciones cotidianas: cómo sostener una carrera cuando el tango pelea por su lugar en la industria.

García se muestra distante del mito del artista atormentado y cercano a la figura del artesano que estudia, ensaya y corrige. Sus respuestas dibujan el retrato de un músico que conoce la tradición pero elige mirar hacia adelante.

Los primeros acordes y la fascinación por el tango

García rememora su primer contacto con el bandoneón en la casa de un vecino que lo prestaba como quien comparte un secreto. Tenía nueve años y el instrumento le pareció enorme, casi un animal dócil que había que aprender a acariciar. Sus primeras clases fueron con un pianista retirado del barrio, que le enseñó la lógica del compás antes que las escalas.

La música popular argentina entró en su vida de manera desordenada: tango por el lado del abuelo, rock por el del padre, folklore por las guitarreadas familiares. Esa mezcla inicial, dice, lo salvó de convertirse en un intérprete de una sola tonalidad emocional. Cuando descubrió a Piazzolla entendió que el tango podía ser moderno sin dejar de ser tango.

De adolescente participó en talleres municipales y en orquestas juveniles donde aprendió a respetar la dinámica del conjunto. Recuerda a un director que le repetía que el bandoneón no debía tapar al resto sino abrazarlo. Esa enseñanza sigue presente cada vez que García se sienta en una formación.

La formación bandoneonística y los maestros

El nombre de Hugo Rivas aparece como una influencia central. García lo considera su maestro más riguroso, alguien que le enseñó la respiración del instrumento, los secretos del fuelle y la paciencia de los tiempos lentos. También menciona a Daniel Binelli, a quien vio tocar en el Centro Cultural Kirchner y cuya técnica estudió durante años.

La formación académica llegó tarde, casi por accidente, cuando se anotó en el Conservatorio Manuel de Falla tras años de tocar de oído. Allí descubrió la teoría formal y entendió la arquitectura detrás de las obras que ya interpretaba. Esa doble vía, oído y papel, define su manera actual de abordar cualquier repertorio.

El bandoneón, explica, es un instrumento poco amable con quien lo estudia de manera apresurada. García pasó meses resolviendo problemas de digitación, afinación y presión del fuelle. Esa etapa de trabajo silencioso lo marcó más que cualquier actuación brillante.

El proceso creativo y la composición propia

Componer, según García, no es un acto heroico sino una rutina de observación. Anota melodías en libretas que lleva a todos lados, registra giros del lenguaje cotidiano, prueba combinaciones en el piano antes de pasarlas al bandoneón. Su primer disco como solista, editado hace dos años, reunió composiciones nacidas de esas libretas.

El disco se grabó en sesiones cortas, casi como fotografías musicales, y contó con músicos de distintas generaciones. Esa convivencia fue una decisión consciente: García buscaba el contraste entre la veteranía de un violinista y la energía de un guitarrista formado en el rock. El resultado, dice, sonó menos previsible.

Para el músico, la composición debe dialogar con la ciudad. Muchas de sus piezas toman nombres de esquinas, bares y estaciones del conurbano bonaerense. Esa geografía urbana funciona como una partitura emocional que organiza los climas de cada tema.

El debut como solista

El salto a los escenarios propios llegó en 2021, cuando García presentó su nombre como líder en un ciclo del Centro Cultural Kirchner. Aquella fecha lo obligó a tomar decisiones que antes delegaba en directores: elegir repertorio, armar el grupo, decidir climas.

El primer disco, grabado entre 2022 y 2023, fue fruto de ese aprendizaje. Las sesiones se hicieron en estudios pequeños de San Telmo, con músicos que grababan en vivo. García apostó por un sonido limpio, cercano a la estética de las orquestas típicas de los años cuarenta.

La respuesta sorprendió al músico. Esperaba audiencias reducidas y encontró salas llenas en varias ciudades del interior. Esa recepción lo convenció de que existía público ávido de propuestas nuevas, siempre que mantuvieran el respeto por la cadencia del tango clásico.

Proyectos actuales y escenarios

El presente de García gira alrededor de tres ejes: un quinteto estable que dirige desde hace cuatro años, colaboraciones con cantantes de la escena alternativa y su participación como invitado en orquestas típicas. Cada formato le exige un registro distinto, y él asegura que esa variedad lo mantiene despierto musicalmente.

El quinteto se presenta con frecuencia en centros culturales, festivales municipales y milongas que programan música en vivo. García destaca el crecimiento de estos espacios, que ofrecen al público la posibilidad de escuchar tango sin la solemnidad de las salas tradicionales. La cercanía con el público, afirma, cambia la manera de tocar.

En el plano internacional, el músico acaba de regresar de una gira por España y Alemania donde presentó su disco junto a un trío europeo. Esa experiencia le confirmó que el tango sigue teniendo público fuera de Buenos Aires, aunque reclama políticas públicas que acompañen la circulación de artistas argentinos.

La mirada sobre el tango contemporáneo

García se aleja de las lecturas apocalípticas sobre el futuro del tango. Para él, la música sobrevive porque hay quienes la sostienen desde abajo, en clases, peñas y encuentros informales. Lo que preocupa, aclara, es la concentración del circuito en pocos espacios pagos y la dificultad de los jóvenes para acceder a escenarios.

También reivindica el papel de los maestros mayores, muchas veces olvidados por la prensa. Cita a varios bandoneonistas octogenarios que siguen dando clases en barrios del sur porteño y a quienes considera reservorios vivos del repertorio. Visitar esas aulas, asegura, es tan formativo como cualquier masterclass internacional.

Sobre la relación con el baile, García defiende un tango pensado también desde la pista. Sostiene que muchos de sus temas nacen imaginando el paso de un bailarín, y que esa intención coreográfica ordena la duración, el fraseo y la dinámica de cada obra.

Espacios de práctica y formación

La formación de músicos jóvenes exige, según el entrevistado, espacios accesibles y bien equipados. García menciona la importancia de contar con salas de ensayo adecuadas donde un ensemble pueda trabajar sin presiones de horario ni de presupuesto. Para él, el primer derecho de un músico es disponer de un lugar tranquilo para estudiar.

En su agenda, García destina horas semanales a encuentros con estudiantes que se acercan a pedirle consejo. Les repite tres ideas básicas: estudiar el tango de los grandes maestros, escuchar otros géneros y tocar con otros músicos lo antes posible. Esa fórmula, admite, no es original pero funciona.

El futuro del tango, concluye, depende menos de las instituciones y más de la continuidad de estas prácticas cotidianas. Mientras haya músicos dispuestos a sentarse a ensayar, a transmitir lo aprendido y a escuchar a las nuevas camadas, la música seguirá encontrando su camino en Buenos Aires y más allá.

En Daletango seguimos de cerca la trayectoria de Juan "Pibe" García y de toda la camada de músicos que están reinventando el tango desde sus instrumentos. Te invitamos a recorrer nuestro calendario de milongas actualizado, las reseñas de festivales y la guía de escuelas, indumentaria y calzado para que tu acercamiento al tango sea completo. Si sos músico, profesor o bailarín, suscribite a nuestro newsletter y compartinos tus proyectos: queremos que cada historia del tango porteño tenga su espacio en este portal.